Black the Fall: mucho más que un juego de robots

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Black the fall

Black The Fall: ¿juego de robots o pesadilla política?

Desarrollado por Sand Sailor Studio y publicado por Square Enix, Black the Fall es de esos títulos que nos recuerdan que jugar es algo más que echar unas risas saltando por encima de barriles y extraterrestres que quieren devorarnos. Los juegos también nos sirven para transportarnos a épocas y escenarios totalmente alejados de nuestra realidad cotidiana. Viajes en el tiempo que nos permiten sumergirnos en entornos mágicos o tenebrosos, en donde no solo podemos experimentar sensaciones de placer o miedo, también de angustia e instintos de supervivencia. Y eso también es adictivo amigos, por eso de vez en cuando nos gusta “sufrir” como cuando vemos una película de terror, para despertarnos finalmente y darnos cuenta que todo era eso, pura fantasía.

¿De qué va este juego de robots?

Durante más de 50 años, un invisible “telón de acero” dividió Europa en dos mundos separados por la ideología política. En un lado, los países denominados democracias occidentales, y en el otro, los países comunistas bajo la dictadura soviética de la URSS. Sociedades opresivas sin libertad de expresión, reunión o movimientos. En ese entorno las personas tenían que sobrevivir, y muchas de ellas, deseando escapar de ese “mundo perfecto”, decidían emprender la huida. Esta es la base sobre la que los creadores de este juego de robots han diseñado su mundo oscuro y deprimente, que nos recuerda también a esa sociedad distópica de la famosa novela 1984.

Es esa historia, la de una huida a la libertad, la que narra Black the Fall. Un juego de robots e inmersión que mezcla aventura y supervivencia, en el que somos presos de una sociedad opresiva, dominada por una dictadura que se vale de robots para mantenernos a todos a raya, y de la que queremos escapar. Nuestro protagonista, el personaje al que debamos ayudar en este complicado entorno, se llama Black. Ayudado de su astucia y silencio, debe atravesar numerosos escenarios plagados de vigilantes semi-humanos que a modo de robots están siempre vigilantes, dispuestos a cazarnos y devolvernos a prisión inmediatamente. Se trata de un juego de evasión y habilidad, pues Black también deberá ir resolviendo enigmáticos puzzles que se encontrará por el camino, los que aumentarán de dificultad progresivamente.

Además de su inteligencia y sentido de la supervivencia, nuestro amigo solo cuenta con la ayuda de un pequeño robot que como una mascota nos acompañará durante todos los recorridos y pantallas. Nos servirá de ayuda en muchas de ellas, ya que podemos indicarle cómo accionar un interruptor o cómo llenar con su cuerpo complicados circuitos electrónicos. Nuestro único compañero en un mundo robotizado en el que nuestros humanos semejantes están controlados en todo momento, por medio de una antena incrustada en sus espaldas. Gracias a esas antenas podremos controlarles para que nos ayuden en ciertas partes del juego, debido a que disponemos también de una pequeña herramienta: un puntero láser que les puede controlar a distancia.

Parece poca cosa para sobrevivir, pero es lo que hay. Por eso es nuestra capacidad de intuir el peligro y de salir de él, la mejor arma que tenemos a nuestra alcance, la misma que hace que Black the Fall nos enganche de esa manera que solo los juegos oscuros y aparentemente deprimentes pueden hacer.

Black the Fall consta de cinco capítulos diferentes, fases en las que resolver diferentes retos, donde los peligros serán distintos y la forma de salir de ellos, también. Por eso iremos aprendiendo poco a poco, en un continuo proceso de ensayo y error, y sin que quede muy claro en cada pantalla cómo hemos de proceder, invitándonos así a pensar, a explorar.

Gráficos de película para una atmósfera opresiva

Un juego que trata de sumergirnos en un entorno tan alejado de nuestra realidad tiene que tener por fuerza unos gráficos acorde con ese objetivo, porque solo a través de ellos podemos sentir esa atmósfera oscura y opresiva. Black the Fall dispone de unos gráficos impresionantes, con unas luces y uso de la oscuridad y las sombras que nos recuerdan a la fotografía de las mejores películas de escapismo. Los movimientos de los personajes reflejan esa mezcla entre humanos y robots en los que se basa este juego. Una banda sonora minimalista y la abundancia de sonidos metálicos e impersonales nos ayuda a viajar a ese entorno.

Black the Fall es mucho más que un juego de robots. Es una aventura oscura, un viaje a otro tiempo, a una época que esperemos nunca vivamos de forma real.

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